Y nos vamos de vacaciones!!!!
6 feb
No se si es un momento de felicidad o de estrés pensar en las vacaciones, en hacer maletas y ordenar el auto de manera que todo entre en él. Si bien nos vamos 15 días, esto parece una mudanza, ya que con guagua uno tiene que pensar en por si acaso se ensucia, si se moja, si se enferma, si le da frío, si le da calor, etc. entonces por si acaso todo termina en una maleta gigante, una locura.
Pero no me queda de otra, todavía es chico mi cachorro, entonces tengo que llevarle harta ropa, su cuna pack&play, su coche para pasear porque recién esta caminando y se cansa rápido, entonces ya la maleta del auto colapsó literalmente!!!
Bueno, la verdad es que debo decir que soy bastante ordenada e ingeniosa y logré que todo entrara en una maleta, mi ropa, la del Jose y la de Pasqui. Aparte llevamos una piscina inflable, quitasoles, sus juguetes, y un poco de comida (lo básico porque el resto lo compraré cuando llegue a mi destino final).
En fin, nada fácil, sin embargo pienso cuando tenga mis dos cachorros, voy a tener que comprarme un carro de arrastre para llevar todo lo que tendré que llevar!!!
Por ahora sólo disfrutar de unos días junto al mar, la familia y mi cachorro favorito!!!!
Sopa de Pollo para el Alma
19 ene
Ahora que estamos de vacaciones, qué mejor que llevarse a la playita un buen libro para disfrutar esas largas tardes de relajo junto al mar. Por eso les quiero recomendar “Sopa de Pollo para el Alma” de Jack Canfield, que a su vez fue recomendado por mi amiga Ale Cortínez, que acaba de ser mamá de Santi, un gordito delicioso, y que me dijo: “léelo y comparte este extracto en tu blog”.
Aquí va para que se entusiasmen, yo me lo compro seguro!!!
Te cambiará la vida
Nos juntamos para almorzar cuando mi amiga me comenta que ella y su pareja están pensando en tener familia.Estamos haciendo una encuesta, – me dice medio en broma. – ¿Crees que deberíamos tener un bebé? Te cambiará la vida, – le contesto intentando que mi voz suene neutral. Sí, ya sé, – me dice, – ya no podremos dormir hasta tarde los fines de semana, ya no tendremos vacaciones espontáneas…
Pero eso no era lo que yo pensaba. Miro a mi amiga intentando decidir qué decirle. Quiero que ella sepa todo lo que no aprenderá en los cursos de preparto, quiero que sepa que las marcas físicas que dejará el embarazo sanarán, pero que convertirse en madre le dejará una marca emocional tan profunda que la hará vulnerable para el resto de su vida.
Pienso en advertirle que nunca más leerá un periódico sin pensar “podría haber sido MI hijo”. Que cada vez que se entere de la caída de un avión, de un incendio se sentirá perseguida. Que cuando vea fotos de niños hambrientos, se preguntará si puede haber algo peor que ver a un hijo morir.
Miro sus uñas perfectamente arregladas y su ropa impecable y pienso que sin importar lo sofisticada que sea, convertirse en madre la reducirá al nivel tan primitivo de una osa protegiendo a su cría. Que una llamada urgente: ¡Mamá!, la hará dejar caer un souffle o su mejor cristalería sin pensarlo dos veces.
Siento que debería prevenirla que ya no importarán los años que haya invertido en su carrera, que su profesión pasará a segundo plano por la maternidad.
Que podrá arreglar para que su hijo esté bien cuidado mientras trabaja, pero un día, entrando a una importante junta de negocios, creerá oler el dulce aroma de su bebé, y que deberá utilizar cada milímetro de autodisciplina para no salir corriendo a su casa, sólo para asegurarse que su bebé está bien.
Quiero que mi amiga sepa que las decisiones de todos los días ya no serán una rutina. Que el deseo de un niño de 5 años de entrar al baño de hombres en Mc Donald’s se convertirá en un dilema mayor. Que en ese momento, entre el ruido a bandejas y los gritos de los niños, sopesará importantes argumentos acerca de la limitación de la independencia de su pequeño y la posibilidad de que un depravado se pueda esconder en ese baño al que ella no podrá entrar. Que sin importar lo decidida que sea en la oficina, cuestionará todas las decisiones que tome con respecto a su hijo.
Mirando a mi atractiva amiga, quiero asegurarle que aunque pierda los kilos de más que le deje el embarazo, jamás se sentirá igual acerca de sí misma.
Que su vida, tan importante ahora, pasará a segundo plano cuando tenga a su hijo. Que no dudaría en dar la vida por él sin meditarlo un instante, sin embargo deseará vivir más años, no para cumplir sus propios sueños, sino para ver a su hijo cumplir los suyos. Quiero explicarle que la cicatriz de la cesárea y las estrías se convertirán en medallas de honor.
La relación de mi amiga con su marido cambiará, pero no de la manera que ella cree. Quisiera que ella entendiera cuanto más se puede amar a un hombre que se levanta por las noches a acunar a su hijo y que siempre está dispuesto a jugar con él. Creo que debería saber que se enamorará de él otra vez, por razones que ahora encontraría muy poco románticas.
Quisiera que mi amiga pudiera saber lo identificada que se va a sentir con otras mujeres que a través de la historia han intentado detener una guerra, los prejuicios o choferes alcoholizados. Quisiera que entendiera porque yo puedo ser muy racional acerca de muchos temas, pero me vuelvo temporalmente irracional cuando discuto el peligro que significa una guerra nuclear en el futuro de mis hijos.
Quisiera describirle a mi amiga la exaltación de ver a su hijo aprender a andar en bicicleta. Quisiera poder reproducirle esa risa contagiosa que escapa del alma del bebé cuando toca la suave piel de un gato o un perro por primera vez. Quisiera que saboreara esa felicidad al abrazarlo que es tan real, que duele. La mirada intrigada de mi amiga me hace comprender que los ojos se me han llenado de lágrimas.
Nunca te arrepentirás, – le digo al fin, tomándole la mano y ofrezco una plegaria silenciosa por ella, y por mí, y por todas aquellas mujeres meramente mortales que se enfrentan a los tropiezos de la maravillosa experiencia llamada maternidad.
Preparándonos para el año nuevo!!!
29 dic
Se nos viene el nuevo año y tenemos que prepararnos para celebrarlo con nuestros cachorros. Claramente los años nuevos que vendrán ya no serán como antes, cuando no teníamos niños y podíamos salir a carretear y celebrar hasta altas horas de la madrugada.
Pero eso no es lo más importante, creo yo. Ahora tenemos que aprender a incluir a nuestros cachorros en las actividades que hacemos como familia. Si vamos a celebrar, lo podemos perfectamente con ellos o no? Por lo menos mi experiencia anterior me indica que sí se puede.
El año pasado nos fuimos a la playa con Pascualito de tres meses y medio, imagínense lo que fue hacer esa maleta, pero partimos con todo, cuna, coche, ropa, pañales, juguetes y todo lo necesario para celebrar y compartir la llegada del nuevo año. Lo pasamos increíble, hicimos una comida y hasta tuvimos fuegos artificiales. Pascualito gozó en su primera estadía en la playa y ni se despertó con los bombazos, él estaba feliz.
Cuando los niños son más chicos es más fácil, porque no hay que andar llevando comida o preparando colados, por ejemplo. Ahora que me voy al campo con mi guatón y mi familia, la maleta deberá ser más grande, ya que aparte de la comida tengo que llevar más entretenciones y como hace calor, no se me puede olvidar su piscina y flotador portátil. Además siempre es bueno llevar remedios, por si acaso, termómetro y un pequeño botiquín para cualquier emergencia.
Pero lo más importante de todo esto es que no debemos olvidar que, ahora que somos papás, nuestros niños son parte de nuestro día a día y, si bien debemos darnos los espacios para estar en pareja o solas, la integración de ellos a otro tipo de actividades es fundamental.
Piensen que cuando ellos crezcan serán más dóciles y se van a ir adaptando mejor a todo tipo de situaciones y cambios, versus otros niños que no salen con sus papás y se quedan solos al cuidado de alguien. Además, la idea es hacerlos parte de la vida diaria y no dejarlos de lado.
Creo que este nuevo año va a ser muy entretenido y esperamos con ganas la llegada del 2012 que nos traerá a una nueva integrante!!! Les deseamos lo mejor a ustedes, sus cachorros y sus familias.















