POSTULACIÓN A COLEGIOS: LA ETAPA MÁS DURA DE LA ADMISIÓN YA VA PASANDO

por Manana en May 12th, 2015

mama y pedro

El otro día mi suegra me dio un consuelo que me alivió bastante. La parte más dura del proceso de admisión ya estaba quedando atrás. Porque para él o los futuros hermanos de Pedro, siempre será más fácil que para el primero que postula a un colegio. Mi pobre Pedri tuvo que pagar el costo de un sistema que no parece estar tan bien distribuido, donde un puñado de cientos de niños postulan a un puñado de no más de diez colegios del sector oriente. La misma gente con las mismas alternativas bajo la manga. Y ni hablar de los costos económicos del tema.

Lo pasamos bastante mal en este proceso de admisión. Y parece que éramos varios papás en este mismo colapso de encontrar colegio para nuestro hijo. Les contaba a mis amigas y familia, medio en broma y medio en serio, que claramente no pasé la prueba del autocontrol, porque lloré en TODOS los colegios donde postulé a Pedri. Y no de neurótica (o si igual un poco) sino de una mezcla de sensaciones entre nervio, susto, emoción y orgullo de ver a Pedri pasando por esta importante etapa. Era primera vez que “sometía” a mi hijo a un examen de selección, y me costó mucho enfrentar que no quedara en algunos colegios, que pasara por tantos exámenes, que intentara dejar una buena impresión (a su manera, porque tiene menos de cuatro años) y de manejar la tolerancia a la frustración. La misma que día a día trato de inculcar en Pedri, al menos en esta ocasión para mí fue un desafío muy complejo.

Felipe se lo tomó (como siempre) con mucho más relajo. Estaba estresado, nervioso y frustrado en ocasiones, pero logró recibir bien los “no” y pasar al plan B. En cambio yo lloré, me puse nerviosa, me desvelé, googleé hasta el cansancio los colegios, discutí con las sicólogas que seleccionaban a los niños, despotriqué contra este sistema y anduve más sensible que nunca. Me puse absolutamente monotemática y debo haber dejado chatos a todos en mi entorno.

Pero cuando ya ni yo me soportaba, al fin nos dijeron que sí había quedado en un colegio (después de varias malas noticias consecutivas). Ahí me saqué un piano de encima, y se vino el consejo de mi suegra: “sus hermanos van a entrar jabonados Manana, ya pasaste lo peor”.

Y eso es verdad. Es increíble la diferencia de cupos que hay en los colegios. Para ponerles sólo un ejemplo: en uno de los colegios que postulamos había sólo cuatro cupos para 100 niños y siete en el caso de las niñitas. En otro fue similar: de más de 300 postulantes, había espacio para 12 niños y para 39 niñas. Entenderán que uno entra diciendo “ojala que haya un milagro y quedemos”. Pero en cambio, los hermanos de los alumnos habían entrado en un proceso previo, porque tienen preferencia. Y me parece natural; un colegio no sólo recibe a un niño, también recibe una familia, con todos sus integrantes.

Entonces claro, el primer hijo es el más complicado. Sobre todo porque estamos postulando a colegios de los cuales no somos ex alumnos. Doblemente complejo. Y hay menos cupos para hombres en los que postulamos. Triplemente complejo. Y estamos postulando a parte de los colegios más demandados de Santiago. Bingo.

Por eso cobra sentido el consejo: ya pasamos lo peor. Prueba superada, Pedri tiene colegio.

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