Mamá Invitada Fran Vega: Cuando tu hijo tiene un trastorno del desarrollo

por Lili en Ago 10th, 2015

trastorno del desarrollo

Muchas veces por mi trabajo como periodista hice reportajes o leí sobre los trastornos del desarrollo, Asperger o trastornos del espectro autista, pero la verdad es que jamás pensé que me pasaría a mí.

Maxi mi hijo mayor de 1 año y 10 meses fue diagnosticado con un TGD (Trastorno generalizado del desarrollo). La verdad es que en mi familia no hay más niños pequeños y mis amigas ya tenían hijos un poco mayores, así que nunca pude comparar el nivel de desarrollo de mi hijo. Eso hasta que nació mi hija menor que hoy tiene 3 meses y  con apenas unos días de vida ya sentí la diferencia. De ahí recapitulando me di cuenta que Maxi tenía muchas características del espectro autista. Por ejemplo, no responde a su nombre, no habla nada, no tiene capacidad de juego con intencionalidad, no reconoce a papá y mamá como tales, entre muchas otras cosas. Obviamente me asusté y mi marido aún más.

Leímos, buscamos y seguimos nuestro instinto, ya que muchos nos dijeron que era regalón, que muchos niños tenían distintos tipos de madurez y tiempos, etc, pero la verdad es que yo intuí que no era eso. A mi hijo no le faltaba estimulación, pasaba el tiempo conmigo y no con una nana o frente a la televisión.

Preguntando llegamos a un centro de Terapias del desarrollo que se llama Going Up, donde fue evaluado en varias sesiones por una terapeuta ocupacional y fonoaudióloga, quienes al cabo de 4 sesiones nos entregaron su diagnostico. Maxi en su desarrollo promedio no tenía más de 11 meses. Devastador, culposo, preocupante, doloroso….en fin muchas cosas nos pasaron, pero luego entendimos que son cosas que pasan, que no fue nuestra culpa…él nació así por cosas del destino, cargas genéticas, factores ambientales, sociales, sin razón aparente.

Ahora había que tirar para arriba y lo más importante sacarlo adelante. Afortunadamente nuestro hijo tiene muchas potencialidades para lograr ponerse al día en su desarrollo, sólo que como padres vamos a tener que aprender a educarlo de forma distinta y asumir que quizás no podrá ir a nuestros ideales de colegios o jardines. Pero, ¿quién sabe? También existe la opción de que sí lo logre y nosotros haremos hasta lo imposible para así sea.

Mi consejo como mamá tras vivir esta experiencia es que aunque este tipo de trastornos está de “moda” y quizás muy sobre diagnosticado, es que no se queden con la duda si piensan que su hijo no anda bien. Sigan su intuición y por último salgan de dudas, porque mientras más pronto podamos pesquisar más opciones tendrá nuestro hijo de salir adelante.

Pongan atención si sus hijos no miran a los ojos, si sienten que se quedan pegados en su mundo por mucho tiempo, si no hablan, si cuando quieren algo no lo piden ni señalan sino que los lleva con la mano, si tienen miedo de columpiarse, si no responden a su nombre, si no siguen ordenes simples, si no pueden decir que sí o no, si tienen preferencias por ciertos objetos y movimientos o comportamientos reiterativos, entre otras cosas.

Obviamente es importante atender a la edad de desarrollo de nuestros hijos y leer, lo que es normal y lo que no, hablar con nuestros pediatras y pedir opinión si sentimos que algo pasa.

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