Los celos

por Lili en Abr 30th, 2013

cachorro furioso

Nunca pensé que iba a ser tan difícil. Desde que nació la Adela, Pascual ha tenido varios cambios en su actitud hacia ella: al principio puro amor, cariños, besos, etc.; después con el tiempo, la chica empezó a crecer y él un poco más cauteloso, cuidando su metro cuadrado, pero tierno igual. Ahora, oportunidad que tiene para pegarle a la pobre lo hace, con mala intención, le pasa la bicicleta por encima, se tira arriba de ella, la empuja etc.

Yo he tratado de explicarle que eso no se hace, que a su hermana tiene que quererla, cuidarla, jugar con ella, porque es más chica, pero cada día que pasa lo hace igual y con mala intención. La pobre gorda está toda moreteada en su cara, chichones, rasguños, etc. Me da una pena negra!!!!!

He leído por ahí que es una etapa ultra normal y sobre todo cuando son tan chicos. Pascual ha sido super regalón y quizás eso influyó negativamente en la llegada de su hermana, pero a la pobre la tengo hasta media botada, trato de darle harta atención a Pasqui para que no recienta ni se sienta abandonado, pero parece que me ha resultado peor!!!! Momento que tengo para regalonear a la chica sin que él esté encima, lo hago full y me encanta, porque ella es super buena, pero hasta cuándo va a durar esto?

Pascual ahora quiere ser guagua y no grande, como antes. Si la Adela hace una gracia, él va y hace lo mismo, si ella se cae y llora, Pasqui también se cae y se hacer al adolorido. Le saca los chupetes a la chica y se los pone y obvio que quiere seguir usando pañales porque “la Alita también tiene mamá”. Qué difícil se me puso la pista!!! Yo pensé que al contrario, que a menor diferencia de edad, menos celos, ya que no lo iba a notar tanto, pero me ha resultado todo lo contrario, Pascualito está full mamón, reclamando sus derechos y queriendo todo para él. ¿Qué se hace en estos casos?

Encontré este texto en el muro de una amiga en Facebook y lo encontré buenísimo, a propósito de lo que estoy viviendo con mi Adelita… se los comparto.

EL SEGUNDO

El “segundo” nos encuentra menos prolijas y obsesivas…
Se aguanta más tiempo con el pañal mojado.
Come chocolate y toma mate antes del año.
No sabe de rutinas ni de horarios fijos.

El “segundo” debe soportar bastante menos nuestros temores e inseguridades…
No corremos a la guardia por una simple fiebre.
Duerme desde que tiene un mes en su habitación.
No necesita ni adaptación en el jardín.

El “segundo” aprende a la fuerza el significado del verbo compartir…
Anda muchas veces con ropa heredada.
Casi nunca sale solito en una foto.
Aguanta estoicamente caricias violentas y besos pegajosos de su hermano.

Y lo más importante: el “segundo” corrobora lo que ya sospechábamos (a pesar del inmenso miedo)… que es posible enamorarse de otro hijo, con la misma pasión e intensidad.

fuente: Mi ángel guardián

 

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