Lo mejor del verano!!

por Manana en Mar 11th, 2013

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Por Manana:

Creo que hace tiempo que no disfrutaba tanto de unas vacaciones de verano. Este año nos fuimos primero a Reñaca (mis papás tienen un depto. exquisito) y luego 8 días a Playa Blanca, al lado de Tongoy.

En Reñaca estuvimos con mi mamá varios días, por lo que Pedri disfrutó a concho de su abuela y algunos días de su Tata, y también nos visitaron mis suegros, así es que estuvo de lo más “abuelado”. Nos tocaron todos los días bonitos, milagro para la Quinta Región, entonces dividíamos nuestra jornada entre la piscina, la playa, el mar y los paseos en coche por toda la costa. Realmente soñado.

Después de nuestra pasada de 15 días en Viña nos fuimos a Playa Blanca, donde arrendamos una cabaña los tres (Felipe, Pedri y yo) y le sacamos el jugo a los días, todos bonitos obviamente, entre la playa, los paseos a Tongoy y a Guanaqueros, las puestas de sol y los desayunos los tres acostaditos comiendo golosinas. Sin tele, sin ruido, en un balneario precioso y tranquilo, no podíamos pedirle más a la vida.

Me di cuenta que Pedro ya es un niño, que entiende y disfruta mucho estando con nosotros, que tiene una pila interminable y que realmente lo hicimos muy feliz. Eso me llena mi corazón. Estaba tan agotado de sus días playeros que despertaba a las 10 y media de la mañana, no lo podíamos creer! O sea fueron vacaciones para todos!

Aproveché también en estos días con él de comenzar a darle comida picada y dejamos atrás los colados, gran paso! Aprendió a comer solito, a avisarnos cuando quiere dormir siesta o irse a dormir y a comunicarse mucho más, tanto con nosotros como con otra gente. Porque además, chochera aparte, se hizo amigo de toda la gente en Playa Blanca, lo saludaban por su nombre y entraba literalmente “como Pedro por su casa” a las otras cabañas.

Estaba tan contento que lo primero que decía cuando abría los ojitos en la mañana era “al agua mamá?”, rico! Así es que como entenderán, pasó del pijama al traje de baño, y viceversa.

La vuelta fue nostálgica; era nuestro primer verano con Pedri caminando y entendiendo todo, y aun cuando ya llevamos varios días en Santiago, me sigue pidiendo ir al agua. La verdad es que recién ahora me di cuenta lo difícil que es para un niño entender el concepto de vacaciones y lo terrible que es volver a la realidad, que obviamente es mucho más fome.

Hemos tratado de hacerle la vuelta lo más agradable posible, pero respetando que volvimos a la rutina y que eso no va a cambiar. Lo hicimos al tiro dormir en su pieza (allá dormía en pack&play pero en nuestra pieza), lo llevamos el mismo lunes al jardín y lo hicimos dormir más temprano que allá. Hasta ahora ha sido más bien positivo el balance, pero debo reconocer que lo echo demasiado de menos estando en la pega, y que me parta el alma que le cueste entender que cambiamos los baldecitos por su mochila.

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