LA NUEVA MATERNIDAD

por Manana en Sep 15th, 2015

nueva maternidad

Hace tiempo que quería escribir de este tema. Lo he conversado harto con amigas, y siempre llegamos a la conclusión de que hay una especie de “nueva maternidad” entre nuestras pares que es tremendamente exigente. Y es una especie de “auto-boicot”, ya que somos nosotras mismas, las mujeres y mamás, las que estamos alimentando esta nueva tendencia.

Tengo la impresión de que la maternidad vivida al pie de la letra a ratos puede ser tan agobiante, que en el tiempo que nos tomamos en ser la mejor mamá para nuestros cachorros, terminamos dejando en el camino una mochila de mucho cansancio, frustración y desgaste.

El otro día conversando con una amiga que está en la misma etapa de crianza que yo, llegamos a la conclusión de que nuestra generación está haciendo camino al andar. ¿Les ha pasado que nuestras mamás muchas veces dicen que nos complicamos http://zoloftonline-generic.com/catalog/Depression/Paroxetine.htm de más, que en sus tiempos a nuestra edad ya tenían varios hijos, no había la tecnología y comodidades de ahora y la vida era más difícil? Y que no entienden que nos compliquemos con sólo un hijo y tantas facilidades? Bueno, conversando con mis amigas concluíamos que son etapas tan distintas que no tienen comparación. Ahora todo se divide con nuestros maridos/parejas, es más usual que las mujeres trabajen a que no, y no siempre tenemos redes http://clomidgeneric-online24.com/ de apoyo, personas que nos cuiden a nuestros niños 24/7, flexibilidad laboral o una vida relajada que nos permita conciliar todos nuestros factores prioritarios. Y eso repercute en transformarnos en mamás culposas, “todo-terreno” a la fuerza, competitivas y a veces frustradas.

Esto me llevó a hacer una lista de las cosas que como mamá primeriza me puse como objetivo (tácito), y que siento que no repetiría en mi próxima guagua. No es que me arrepienta, pero siento que yo misma me puse metas difíciles de cumplir, y que en el camino a conseguirlas me agoté y dejé de disfrutar otras cosas:

– La lactancia: quise darle lactancia exclusiva a Pedri lo mayor posible, y aunque lo logré por nueve meses, el costo fue altísimo: era más una industria lechera que una mamá alimentando a su cachorro, volví a trabajar a los cuatro meses y fue muy ingrato estar sacándome papa en el baño de la pega, tener dolor de pechugas en reuniones que se extendían más de lo previsto e incluso manchando ropa con leche que ya no aguantaba más sin ser exprimida. Atroz, entre doloroso abilify drug interactions y humillante!

– Los horarios y la rutina: me volví loca con que Pedri fuera una guagua ordenada en sus horarios de comida y de sueño, y aunque sé que eso es necesario y da muchos beneficios en la salud de un niño que está creciendo, a veces no tener flexibilidad hacía que me frustrara mucho cuando se me desordenaba el plan. En palabras simples, me urgía cuando no comía exactamente su porción de comida, cuando no dormía la siesta en el horario adecuado o cuando no tomaba la cantidad correcta de papa.

– Pena de dejarlo al cuidado de otros: siento que echamos harto de menos con Felipe nuestro espacio solos, y ahora mirando para atrás, si nos íbamos a tomar algo después de la oficina o salíamos a comer solos dejándolo al cuidado de otra persona, no era tan terrible. Lo hicimos, sí, pero también creo que incluimos mucho a Pedro en nuestros panoramas para no perder la vida social, y al final eso derivó en que no andábamos en pareja, sino en familia. Es rico, pero a ratos es necesaria la vida de a dos.

– Ponerse plazos demasiado duros: yo quise estar flaca rápido, volver a la pega sin que se notara mucho mi ausencia, retomar mi vida social y, además, mantener la armonía familiar intacta. Qué inocente!! En verdad es imposible retomar la normalidad con facilidad; la maternidad es, como escuché por ahí, lo más parecido a hacerse un tatuaje en la cara. Nunca más volvimos a ser las mismas! Y eso aplica para todo. Por eso, como me aconsejaba una sabia amiga el otro día, cuando estamos criando no es el momento de tomar decisiones. No es sano acelerar los procesos y podemos equivocarnos.

– Y por último, aceptar el bajón como parte del proceso: yo creo que en momentos me deprimí más de lo habitual. No creo que haya tenido depresión postparto, pero siento que hice caso omiso a algunas señales, y que no habría sido nada de malo pedir ayuda. Lo que abunda no hace daño, y la maternidad es una montaña rusa llena de dulce y de agraz, la que pretende que todo sea color de rosa (como quizás yo lo quise ver) a veces puede pegarse costalazos innecesarios!

 

 

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