¿Cómo hablar sobre la muerte con nuestros cachorros?

por Lili en Oct 13th, 2014

niños gruta

Es un tema muy difícil y a veces complicado hasta para nosotros mismos. Es que cuando nos toca vivir una situación así, de alguien cercano, que se va de manera repentina, cuesta mucho poder asimilarlo y más aún poder explicárselo a nuestros niños, sobre todo cuando es alguien tan cercano y querido.

Como escribí hace una semana, sufrimos la partida de nuestro querido Tata Michel, el papá de mi marido, un gran abuelo y una persona que nos marcó a todos, por su singular forma de ser y de llevar la vida, sin duda un ejemplo a seguir en muchos aspectos.

Cuando supimos la noticia quedamos todos en shock y creo que todavía seguimos así, ya que él estaba de viaje, disfrutando y celebrando sus 60 años. Entonces la espera fue larga y dolorosa, por lo que durante esa semana preferimos no decirles nada a los niños. Sin embargo, cuando fuimos a su casa empezaron las preguntas y fue inevitable tener que conversar con ellos y explicarle lo que pasaba. ¿Dónde está el Tata mamá? ¿Por qué venimos acá y él no está? ¿Qué hace toda esta gente acá? Fueron las primeras inquietudes de Pascual, que aunque tiene 4 años, percibía que algo pasaba a su alrededor. La Adela que recién tiene dos lo recuerda nada más, no hace mayores preguntas.

Antes de hablar, le pregunté a algunas personas (sicóloga infantil y educadora del jardín) cómo abordar este tema con ellos, ya que aunque son chicos, ven a su entorno comportarse de manera extraña, llorar, sufrir y eso les provoca inseguridad. Me aconsejaron súper bien y tomé algunos tips para hacerlo de la mejor manera posible junto con mi marido.

–          No decirles que la persona se fue a dormir  y que no despertó más, ya que eso les puede generar un trauma y quizás futuros problemas para dormir.

–          Tampoco decirles que la persona se fue a un viaje o se tomó un avión y no va a volver más. No adornarlo con metáforas ni cosas por estilo, que sea lo más natural posible y sencilla nuestra explicación.

–          Tratar de explicarles de manera sencilla que esa persona ya no va a estar de manera física, pero que si estará cuidándolos, protegiéndolos y por ejemplo, tomar algún elemento como una estrella en el cielo, que será esa persona que estará siempre ahí.

–          Los niños no entienden el tiempo, por lo tanto no dimensionan el que esa persona se fue para siempre, tampoco entienden el significado de vida o muerte, por lo que hay que tratar de decirles de la manera más sencilla que esa persona se fue al cielo (o usar la metáfora que queramos dependiendo de la creencia).

Yo les dije a mis niños que el Tata se había ido al cielo con Jesús, Pascual me dijo que quería tomar una nave para ir a buscarlo. Le dijimos que no, que él tenía que quedarse aquí con nosotros pero que el Tata siempre iba a estar con ellos cuidándolos y queriéndolos mucho. Siempre preguntan por él, cuando vamos a su casa, cuando rezamos piden por él y creo que poco a poco se irán dando cuenta que ya no está físicamente, pero sí en sus recuerdos. Son procesos dolorosos, que cuestan un poco, pero me imagino que el tiempo nos ayudará a sanar para que al final podamos recordarlo siempre con alegría!

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