Castigos escolares: límites y enseñanzas

por Manana en Jun 7th, 2016

niño colegio

Hace unas semanas atrás en un cumple de un compañerito de Pedri del colegio, una mamá nos planteó un tema que le preocupaba: en el colegio de Pedri para los cumpleaños uno puede mandar una torta de cuchufli para que le canten a tu hijo. Bueno, el hijo de esta mamá había llegado contando que en el cumple de otro niño, la miss había castigado sin comer cuchufli a un compañero. Entenderán que cuando me enteré prendí mis alertas. ¿Cómo es posible que se le castigue así a un niño, mientras todos los otros celebran el cumple de otro compañero y comen torta? Tienen entre cuatro y cinco años, me parece desmedido y hasta un poco cruel.

Bueno, la cosa es que en el chat de apoderados (para ser franca pocas veces pesco ese chat porque a ratos agota un poco, tengo que reconocerlo!), se volvió a plantear el tema y ahí tomamos cartas en el asunto. Averiguamos bien cómo había sido el tema, consultamos cada uno a nuestros hijos y pedimos que alguien hablara con la miss. En buena onda obvio, ella tiene derecho a explicar cuál fue el contexto, pero nos importaban dos cosas fundamentales: que no volviera a pasar algo así, y que nos alineáramos en el concepto de castigo que aplicaba el colegio, porque claramente si ese era el criterio, estamos bastante dispares.

Finalmente una mamá tuvo una entrevista con la miss y planteó el tema. Ella logro explicarle la situación, que había sido una vez solamente y porque varios niños “castigados” habían recibido advertencias por su mala conducta y no habían hecho caso…

La verdad es que yo como mamá no quedé 100% satisfecha con la respuesta, pero ya tendré la oportunidad en mi entrevista personal con ella de plantear el tema y conocer los criterios de castigo o de enseñanza de límites; porque hablar de castigo tampoco se si sea lo adecuado.

Todo esto lo cuento porque una cosa sí saqué en limpio: la comunicación fluida, diaria y directa con nuestros hijos es fundamental. Es verdad que a veces hay que sacarles las cosas con tirabuzón a los niños, sobre todo a los hombres que no le hacen mucho a la conversa como nosotras las mujeres, pero es necesario tomarse ese tiempo, tener ese espacio de confianza y en un contexto de relajo con ellos. Yo trato todos los días (aunque a veces me da lata, no puedo mentirles), de preguntarle a Pedri qué hizo, con quién jugó, qué aprendió, si pasó algo nuevo, algo curioso, algo más fome… Trato de preguntar sin agobiar (a ratos me dice ya mamá para, no quiero hablar más), porque me parece que es la única y más efectiva forma de estar al tanto de cómo están nuestros niños.

Es importante mantener los lazos de comunicación con los niños, no dejar pasar comentarios, creerles, escucharlos, hacer preguntas, dar respuestas.

Este tema puede ser un detalle, son quizás sutilezas de enseñanza, pero lo que no es un detalle es cómo lo toman nuestros cachorros. Porque dejar sin cuchufli a un niño claramente no le va a echar a perder la vida, pero todo lo que eso conlleva: aislarlo, castigarlo con comida, quitarle “el premio” del día, prohibirle la posibilidad de celebrar un cumple con sus amigos de colegio… Eso me parece una crueldad, y si le hubiera pasado a mi Pedri, me hubiera muerto de la pena de ponerme en su lugar e imaginarme cómo se sintió. ¡¡Empatía por sobre todas las cosas, son niños!!

 

 

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