Abuelo Invitado: “Aventuras explorando un cerro”

por Manana en Dic 2nd, 2015

cerro

Hoy quise invitar a mi papá a escribir su experiencia con Pedri subiendo un cerro. Mi papá es andinista, por lo que tiene un carrete subiendo cerros y alta montaña bien importante. Y como quiere que su nieto siga los mismos pasos (contra mi voluntad), lo llevó escondido a subir un cerro, para mostrarle ese mundo que él encuentra tan fascinante.

Aprovechamos de invitar a todos los abuelos y abuelas furiosas de amor por sus nietos a escribirnos y mandarnos sus experiencias! Que mejor que escribir y dejar plasmado todo lo que vivimos y sentimos!! Hoy se abre esta nueva sección llamada Abuelo Invitado!

Aquí les dejo su relato!

Santiago ofrece un sinnúmero de lugares con pequeños cerros que son ideales para grandes aventuras de abuelos y nietos. Este sábado hemos salido a explorar en busca de aventuras mi nieto Pedrín y yo. Hemos enfilado hacia unos pequeños faldeos del Manquehue muy cerca de mi casa. Es una ladera y abajo se formó un pequeño embalse con las recientes lluvias. Premunidos de bastones nos fuimos orillando esta lagunita.  Vimos caballos y una bandada de taguas que nadan en la laguna y cada cierto tiempo dan una vuelta volando. El paisaje es muy bonito, lleno de flores y pajaritos; vamos muy contentos explorando.

De repente se me ocurre que podría darle más emoción a nuestro paseo; veo una piedra de formas redondas y color café más adelante, medio oculta entre unos matorrales.  ¡Ésta es la mía! Me agacho sorpresivamente y luego miro hacia atrás a Pedrín que me observa con expresión interrogante.

–          ¡Pedrín, parece que hay un puma allá adelante entre esos matorrales!

–          ¡Sí Tata!  Es medio cafecito…  Pedrín mira hacia el puma con los ojos como huevos fritos.

–          ¿¡Qué hacemos!?

–          Mejor arranquemos.

–          No Pedrín, si nos ve nos puede atacar, mejor retrocedamos sigilosamente (me mira con cara de no entender lo que le digo). O sea alejémonos despacito y calladitos. Oye Pedrín ¿y si le tiramos una piedra?

–          ¡No Tata!  ¿Y si se enoja?  (Silenciosamente valoro tener un nieto que hace gala de tanta sabia prudencia. Ojalá le dure siempre).

A estas alturas, Pedrín me dice que el puma está demasiado quieto y que podría estar muerto o ser una piedra. Decidimos acercarnos sigilosamente y ante la realidad, a Pedrín le vuelve el alma al cuerpo y le damos una zumba de palos a la famosa piedra-puma que a mi nieto casi le saca el corazón por la boca.

Estas aventuras son inolvidables, yo recuerdo las mismas cuando era igual de chico y veía hasta dragones. Hay una edad en que la imaginación es tan fecunda que el límite con la realidad se hace un poco tenue. Para mí ha sido un paseo fantástico y creo que para Pedrín una aventura que va a guardar para siempre en su memoria.

 

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